Psicólogo en Londres XIX

Junio 4, 2009

“…el caso es que no termino de animarme a visitar a un psicoanalista. Yo creo que lo mío es más bien fisiológico, sobre todo por las reacciones en la piel que antes le comentaba. Seguro que se deben a razones psicosomáticas. Quizá si me tomara las cosas con más filosofía no tendría tanta ansiedad, pero entonces le empiezo a dar vueltas y vueltas, y tiendo a pensar que tengo un problema psicológico, o incluso psíquico, temo que la quiímica de mi cerebro no funcione y me siento como un hipocondríaco, pero no creo que lo sea. ¿o quizá sí? pero entonces ¿es eso ser paranoico? y si me medicase ¿me volvería adicto? ¿qué haría usted en mi lugar? ¿qué cree que me pasa?”

Efectivamente, usted sufre un caso clínico conocido como casitis. Es un problema menor que se soluciona con tres medidas sencillas:

Sólo necesita un pequeño paseo en bici (o carrera suave, en su defecto), una pajilla, y tomar una cañica. El orden es opcional, pero siempre dejando la cañica para el final. Si al día siguiente las preguntas y picores reaparecen, repita el proceso. En caso de notar la necesidad de aplicar estas medidas durante toda su vida, le recomiendo alternar las cañas con zumos, gazpacho, o bebidas no alcoholicas (pero fresquitas).


Psicólogo en Londres VIII

Mayo 5, 2009

“…y es que a mí siempre me gustaron mucho las patatas fritas. Las de bolsa. Pero hoy, aún estando cansado y en pijama, he llegado a vestirme y salir a la calle expresamente para comprarlas porque en verdad las necesitaba para acompañar un sandwich. Había mirado en todos los armarios y recovecos, y unos anacardos bien salados no paliaron mi necesidad. Como ya eran casi las diez de la noche, el super estaba cerrado, y he tenido que caminar hasta un bar y pedir una de esas pequeñas bolsas en la barra, e irme con ellas en la mano resistiéndome a abrirlas hasta que me sentase a cenar, pues como digo, la cantidad era escasa, y el objetivo muy claro.

Todo ello me hacía sentir un poco extraño. Cuando acabé la bolsa tampoco había sido para tanto, pero antes yo las necesitaba como si fuera mi última cita con tan delicioso manjar. Mi duda es si mi dependencia es psicológica o física. Gracias de antemano.”

Estimado lector, me temo que usted sufre un caso clínico conocido como tubércugras devorae, y lamento aclararle que su dependencia es tanto física como psicológica. No aumentará ni disminuirá, pero estará en su cuerpo y mente de por vida.
Ante ésta implacable enfermedad de origen y solución desconocidos, lo único que yo le puedo aconsejar es que se abastezca de bolsas de Kilo en centros especializados, haciéndose así con una reserva para los numerosos ataques que sufrirá en las noches de verano.


Psicólogo en Londres VII

Noviembre 14, 2008

” …y en definitiva, quisiera definir el asunto como que cuando pienso en la cantidad de veces que pienso en que por lo general genero una tendencia a tender a pensar, deber ser porque pienso que pensar es un circulo vicioso en mi caso”

Efectivamente y sin lugar a dudas,  usted sufre un caso clínico conocido como géminis germinae, que como usted bien sabe y experimenta, consiste en redoblar el doble sentido de algunas palabras para terminar llegando a nada… de nada.

Actualmente se considera una enfermedad cognitiva degenerativa sin solución aparente. Pero como por norma general acontecerán sus efectos más intensos durante la madrugada, es paradojicamente el acto de madrugar lo que mitigará dichos efectos, pues éstos pulularán sin éxito por su mente  mientras usted duerme plácidamente debido al cansancio que provoca un largo día.

PD: nótese la procedencia del término: placida – mente. Nada es casualidad en la ciencia


Psicólogo en Londres VI

Septiembre 29, 2008

“…el caso es que estaba cocinando mientras ojeaba las interesantes cartas de sus  malheridos lectores, y me decidí a mandarle un e-mail con respecto a mi situación actual, porque ya no me siento atractiva, tengo una amiga pitonisa que dice que he pasado el cetro de la juventud a las siguiente generación ¡SIGUIENTE GENERACIÓN! y por si fuera poco, mientras le escribía, SE ME HA PASADO EL ARROZ. estoy desesperada. Quiero formar una familia y LA QUIERO YA”

Su caso es un habitual episodio de abandono culinario. Ha de aplicarse y cuidarse mucho de no poner a calentar algo a lo que luego no va a prestar atención, asegurándose de este modo “atrapar” a ese hombre-pareja-padre que tánto ansia.

Los hombres de clase media pueden ser una receta sencilla y económica siempre y cuando sazone sin miedo y vigile la temperatura. Aparte de eso, se hacen solos.

Veo también en su e-mail que utiliza las mayúsculas en ciertos puntos clave que sin duda la desnudaran ante el sexo puesto. Permítame la licencia de aconsejarle a traves de una nueva metáfora, que utilice siempre delantal y sonría más.


Psicólogo en Londres V

Febrero 13, 2008

“…es por ello que no me extenderé mucho:

Yo lo que quería saber es cómo un caradura como usted se puede ganar la vida, cuando yo, después de tres años de cara y tediosa terapia, nunca conseguí ser tan feliz como hoy, tras estar cuatro horas de cañas con un viejo amigo. A ver cómo me rebate usted, o culquiera de sus majaderos colegas, esta receta incuestionable.”

Aunque manteniendo un estilo elogiable, resulta evidente que usted ha escrito su carta al poco de llegar a su domicilio tras la experiencia relatada, por lo que se encuentra en un estado de euforia que, de seguro, mañana (hoy) le va a pasar factura a lo largo del día, y en intervalos irregulares.

Es probable que usted tenga la sensación de haber atado bastantes cabos en lo que al sentido de la humanidad concierne, y ese hecho unido a su citada euforia, le confiere un aura de confianza en si mismo que se muestra evidéntemente insólita en su día a día.

Puede ser una sensación muy beneficiosa, si se recibe con un mínimo atisbo de sentido común, y respeto por el entorno y sus activos, por lo que su arrogancia no resulta molesta, pero quizá sí que se muestre antropológicamente decepcionante… una vez más.


Psicologo en Londres IV

Enero 29, 2008

“…Y el caso es que estamos desesperados.
Para que comprenda perféctamente lo que le comento, le envío un video en el que yo mismo grabé a mi primo en uno de sus delirios, mientras él me confundía constantemente con un señor que no conozco (y tengo la sensación de que él tampoco).

Mi madre dice que si está así es porque se junta con gente mala. Desde luego, lo que definitívamente me impulsó a escribirle, fue observar este vídeo que mi primo recibió en casa (en vhs), y que le pondrá igualmente en alerta sobre el peligro de la situación.


En sus manos estamos. Y agradecidos seremos.”


Efectívamente, su primo padece un caso clínico. He analizado los vídeos que adjuntaba en su e-mail, y su primo aparentemente está sano, es expresivo e imaginativo, pero, al igual que individuo que envío el vhs, sufre un pequeño trastorno llamado basisláctea que le ha impedido desarrollar cualidades sociales a partir de los 4 años de edad (apróximadamente), por lo que su relación con el entorno es ciértamente básica.
Respecto al señor al que hace alusión su primo, he investigado y, no sólo existe, sino que para mi sorpresa, y a pesar de sufrir el mismo trastorno, se dedica a impartir clases de lo que el viene a describir como su propia técnica de comunicación no verbal, tiene un humor muy fino, y desata su creatividad cantando rap y escribiendo. Es un caso muy raro.

Como en otros síndromes irreversibles, la única solución es comprensión, cariño, y mucha paciencia.

Ánimo y mucha, mucha suerte


Psicologo en Londres III

Noviembre 20, 2007

“…y eso, que es que yo es que tenía una pregunta para usted, pero como es una tontería pues no sabía si escribirle, total, que me he fumado un cigarrillo, y después otro, y pensé: Bueno, me tomo una copa de vino, y me desinhibo y ya le escribo ya. Y aquí estoy, vaya, la gente con tantos problemas, usted seguramente saturado de trabajo, pero es que tengo una pregunta que me corroeeeeeeee y es: ¿PARA QUÉ SIRVE LA ANSIEDAD?????? “

Efectívamente, usted está experimentando un caso clínico. Como cuando en su caso, la ansiedad provoca ansiedad, se padece el trastorno del “malasunto”. No sé si ya recomendada por algún colega, veo que ha comenzado a intentar disipar los efectos con el alcohol. Personalmente no considero esa opción como la más acertada.

Por favor, haga más ejercicio físico (el sexo sin amor es ejercicio físico también) y no se haga preguntas.

Acostúmbrese a llegar tarde a los sitios, y no haga la cama ningún día de la semana excepto los sábados.

Puede tomarse una copa de vino al día.


Psicólogo en londres II

Agosto 24, 2007

“…mi consulta se debe a que a mis 36 años he descubierto el secreto de la felicidad: Dormir mucho, y comer bollos, fumar y beber de todo mientras video videos en youtube.
Si está usted leyendo mi carta, considero probable que se ande preguntando por qué le escribo, si me encuentro actualmente disfrutando del regocijo del hayazgo, y del placer implícito en él.
Y es que mi felicidad resulta incompleta al considerar incompatible este modo de vida con la vida en sociedad, cosa relativamente superflua, hasta que caigo en cuenta de mis acreedores, que me obligan a realizar un trabajo que odio, pero gracias al cual les pago, imposibilitando así mi plena dedicación a la satisfacción personal.
Debido a todo todo ello y permitiéndome una acertada metáfora, ahora comprendo cómo se siente la típica chica ante el típico chico que se queda dormido tras la típica mamada de 3 minutos y me pregunto sin dramatismo, pero sin consuelo ¿Dónde encuentro la felicidad?”

Efectivamente, usted ha experimentado un caso clínico. Pasando por alto el consumo de estupefacientes, me centraré en el asunto de la mamada de 3 minutos, para que comprenda lo que quiero decir cuando usted sufre el síndrome de “yotubemono”, en honor al célebre psiquiatra japonés:
Y es que en su “acertada” metáfora se vislumbra un pequeño trauma vivido en su niñez que le impide disfrutar del trabajo bien hecho, lo que le convierte en una persona formada, pero incompleta, que disfruta de placeres pasivos, exclusivamente.
La solución es compleja pero eficaz: Venda su PC y búsquese una novieta, y mímela hasta caer rendido. Tener un huerto puede simplificar las cosas, también.


Psicólogo en londres I

Julio 15, 2007

“…Me dirijo a usted tras haber vivido una extraña experiencia en la comodidad del salón mi casa, que paso a relatar:
Me encontraba videando tranquílamente la película “Dr doolitle” cuando de repente, en una escena en la que el susodicho doctor consigue salvar la vida al tigre de un circo extirpándole algo de la cabeza, mientras el propio tigre le indicaba si el dolor resultaba acuciante o no, bueno, pues en ese preciso instante en el que la maquinita esa de los médicos de la tele que hace PIIIIIIIII, volvía a hacer pi pi pi pi, y por lo tanto el tigre estaba recuperado, pues ya le digo que en eso preciso instante, me emocioné y se me puso la gallina de punta. Me gustaría conocer su opinión al respecto, no sin añadir, que el tigre intentaba suicidarse en el momento de conocer al dr doolitle, pues quizá sea ese un dato importante para su diagnóstico…”

Efectivamente, usted ha experimentado un caso clínico. No considero tan importante el intento de suicidio del tigre, como el hecho de que se trataba de una película de Eddie Murphy.
Usted sufre un habitualsíndromedelfindesemanadelndividuodeclasemedia, provocado por el uso indebido de la televisión pública, y quizá condicionado por el consumo de algún tipo de opiáceo en las 12 horas previas al suceso. Usted está curada desde el momento en que nota lo que coloquialmente se llama “un susto” ante un extrema diferencia entre la sensibilidad habitual, y la circunstancial.

Para evitar disgustos en el futuro, le recomiendo la cita de bukowsky: “la tele es ese invento que hace que, si estás deprimido, te deprimas mucho más”