Forever young

Junio 2, 2009

Intenso fin de semana tocando con el amor (musical) de mi vida: Rebeca Jímenez.

El jueves tocamos por primera vez en una de mis salas favoritas de Madrid: La sala sol
El viernes tocamos en Murcia ante un público tan majo como suelen ser allí.
Y el domingo y por sorpresa estuvimos en Donosti teloneando al mismísmo Neil Young.

Mucha gente, muchas risas, mucha carretera, y mucho rockandroll. El sueño de mi vida en tres días y tres noches.

Ya en casa, lavadora, fregadero y frigorífico.

Levántate y anda.


Vengo del rock

Mayo 20, 2009

El otro día vi a Alice Cooper en directo. Yo me encontraba en un festival en Vitoria, así que me acerqué a verle por curiosidad, sin esperar grandes emociones. Pero cuando aquellos heavys declarados salieron tras un espectacular juego de luces y sombras con una lona gigante, comenzó un circo de tal magnitud que me será difícil olvidar.

Pasaron muchas cosas durante el concierto-chow: en un momento dado el tipo se ahorcó y seguía cantando, repartió collares de perlas con los dientes, mató a un par de bailarines (había bailarines), también cantó con un bebé atravesado por un cuchillo, después de pasearle un rato en un carrito con micrófono incorporado, cantaba con latigo, o vara, según. Y sonaba clásico y espectacular. La banda era demasiado buena.

Llegué a un climax que me hizo recordar lo heavy que fuí hace unos años, y comprender que eso no va a desaparecer nunca.

Vengo del rock.


cine club

Mayo 18, 2009

Así llaman en la 2 a la proyección de sorpendentes películas, aborbentes y perennes en la memoria de los domingos; a eso de las dos de la mañana.

Creo que la cabecera es la misma desde que tengo uso de razón, con esa musiquilla hipnótica y el negro de grandes dientes blancos, al que siempre espero ver, como si así chequeara que de nuevo me voy a acostar a las cuatro de la mañana.

La película de ayer me parció, además de francesa, muy recomendable. Se llama “Como una imagen” (de título original: “Comme une image”).
Con cierto humor, trata el cinismo entre seres humanos y parejas (que son cosas distintas, ojo) con tanta cotidianidad que se te queda el cuerpo casi peor que cuando suena el despertador al día siguiente.

Pero mola.


Viva la vida

Mayo 10, 2009

Hace pocos días, encontré una taza de té que, de manera totalmente inocente e involuntaria, dejé abandonada a la mitad en un rincón de mi casa.

El tiempo que la taza podía llevar allí es indefinido, aunque inferior a un mes. Cuál fue mi sorpresa al ver que el liquido estaba poblado por unos simpáticos circulitos de colores, y por delgadas masas bastante hermohosas.

Como soy un amante de la vida en cualquiera de sus manifestaciones (excepto Melendi) decidí que ya no era yo el dueño del destino de esos bichitos que, al fin y al cabo, ni hacen ruido ni huelen (si no los mueves).

Aquí tenéis un retrato familiar:

DSC_00262009-05-10

Como podéis observar los divertidos colores están desapareciendo, y el nivel de té ha bajado según se cuaja el hermohoso milagro.

Me pregunto cómo acabará ésto.


revista mensual

Mayo 7, 2009

Desde diciembre me enganché a una revista mensual porque me resultaba interesante.

Ahora resulta que su (terrible) eslogan publicitario es “la revista para hombres interesantes”.

Y no sé qué pensar.


margaritas

Mayo 6, 2009

El otro día en un camerino al aire libre tuvieron el detalle de poner cesped artificial, y una maceta con unas margaritas naturales y saludables  (no es que hablaran y saludaran, es sólo que estaban en buena forma), y la verdad es que alegraban el rincón bastante.  Por allí andaba Andrés Calamaro, al que vi menos saludable (en el sentido de hablar y saludar) que en otras ocasiones.

Hoy estaba en la terraza de mi casa escuchando canciones de Andrés, y me daba la sensación de que, no es que exprese la soledad en sus canciones, si no que la incuba, irradia y contagia como si de un pandémico virus se tratara.

Congelado bajo el sol,  me dio por levantar la cabeza y comprobar la buena salud de mis margaritas, y mi rincón se alegro un poco.


diagrafía

Abril 29, 2009

aceite
fuego
cebolla
zanahoria
calabacín
berengena
pimiento rojo
pimiento verde
sal
pimienta
albahaca
sal
vino blanco
sal
pasta al diente
sal

no está

un poco (muy poco) de tomate frito con amor

perfecto


La ultima empanada (y III)

Abril 24, 2009

Viene del capítulo II:

La cuestión en esta situación que estresaba mogollón, es que en una hora salía mi nuevo avión, que vuela aunque pesa un montón. Y en la era de la comunicación (y hago ya un parón) descartado el teléfono, te queda internet.

Me parecía obvio que un aeropuerto debía disponer de algún ordenador de uso público con el que conectarse al mundo, así que pregunté en un stand de iberia dónde podía encontrar un artefacto así. Entonces una azafata de aparente simpatía se intersó por mis necesidades, y tras un valioso y eterno rato de extraño diálogo y tanteo, me ofreció su propio ordenador, pero eso sí, a cambio de que le dejara mis datos para su maldita promoción de puntos iberia. Ante mi negativa, me señaló por fin tres maquinitas que teníamos justo en frente. Mis padres son grandes educadores y es por eso que la dejé vivir.

Cada ordenandor-maquina era de un color, y yo escogí el naranja. Sólo aceptaba monedas de un euro, que por supuesto yo no llevaba encima, así que seguí conociendo a gente por el aeropuerto para conseguir esas monedas tan versátiles a través del trueque. El estrés era ya tal, que por arte de magia me acordé de Kika. Me la imaginaba pendiente del correo y es una amiga común de la gente con la que viajaba así que me venía de perlas para conseguir teléfonos, y para que ella misma informara a mis compañeros de la situación. Después intenté conseguir la dirección de la sala dónde tocábamos para saber dónde ir una vez en Barcelona, pero tocabamos en luz de gas, y resulta que también hay una sala luz de gas B… una vez más yo no sabía cual de las dos era.

Aprovecho para hacer un descanso en este ladrillo-post.

relax

En medio del festival, se me ocurrió buscar un correo en el que tuviera un alguno de los teléfonos  de los miembros de la banda, pero me estaba quedando sin monedas y decidí ir a comer algo y aprovecharlas luego.
Como soy músico me pedí una flauta de jamón serrano y una botella de agua, por los que pagué casi 10€. Pero para eso estaba la tarjeta. Vuelvo a la maquina, y esta vez escojo la azul, puesto que el teclado de la naranja era inhumano. Nadie había contestado mis emails pero consigo los telefonos. Tras pelearme con algunas cabinas que se iban tragando los pocos euros que me quedaban (todo esto es real) por fin contacto con Alex Mártinez, lider de la banda que, conciliador y aliviado, me aseguró que me irían a buscar al aeropuerto de Barcelona para ir juntos a la sala, y que todo iría bien (es un santo).

Solté por fin el bajo y un libro de Jaime Gil de Biedma que llevaba toda la mañana en mi mano. Me fumé un milagroso cigarro en la jaula diseñada para ello, y me decidí a empezar a ser un poco más espabilado en la vida, mientras albergaba la esperenza de lo que acabó pasando:

FINAL FELIZ

final-feliz


La última empanada (II)

Marzo 9, 2009

Viene del capítulo I:

Supongo que en el siglo XII una persona estúpida llevaría una vida miserable a causa de sus contínuos errores, o una vida muy corta, consecuencia de algún error definitivo; pero desde comienzos del siglo XX existe un pequeño invento de plástico que pone en igualdad de condiciones de resolución a las personas ordenadas y despistadas:  La tarjeta de crédito.

Es decir, pasado el susto y recuperadas las constantes vitales, se riega el cerebro y se visualiza todo:  El avión se ha ido y no me sé ni un sólo número de teléfono de la agenda, pero tengo el dinero.

Voy al mostrador, y espero a que atiendan a otros dos idiotas con el mismo problema que yo.
- buenos días (tardes) señorita, me pasa ésto.
- no se preocupe, con la función “rescue” usted puede coger el siguiente avión, si hay plazas. Le va a costar €€€
- ok (podría llegar justo a la prueba de sonido, y vaya nombre más tonto) Hay plazas? Puedo pagar con tarjeta?
(2 minutos al teclado) – Hay plazas. Sí
- ok. €€€
- Lo sientoseñor,  no me lee su tarjeta
(oh my god) – inténtalo otra vez maldita hija de satanás.
- Ahora sí, gracias.
- Gracias a tí €€€

Lo siguiente es la obligada discusión con el tipo de facturación sobre mi obligación de llevar el bajo en cabina, y su obligación de no dejarme subir un instrumento tan grande en cabina.
Cuando le tengo a mi merced aparece su escandalizado jefe diciendo que en un avión de su compañía low cost lo más que se puede subir es una trompeta, y que si quiero subir el bajo, tengo que comprar otro billete low cost para él (para el bajo, se entiende). Hablamos de pastizal y le devuelvo el golpe diciendo que de haberlo sabido, pasaba del “rescue” y me hubiera ido en AVE, y que quería que me cancelaran mi nuevo billete. El tipo empezaba a recular, cuando de repente aparece un tercer hombre y menciona el “grave inciddente de la semana pasada”, con lo que empiezan a hablar entre los tres de que no puede ser, hasta que me da un ataque de asertividad, grito un poco, y les convezco.

En control me quitan unas tijeritas que llevaba para un ritual personal  e intransferible. Un leve y lógico incidente que aporta ironía a mi travesía por el aeropuerto.

Ya una vez dentro, sólo me queda resolver el asunto de la incomunicación mientras imagino a mis compañeros ya en barcelona y pensando cualquier cosa…


La última empanada (I)

Febrero 28, 2009

De mis muchas habilidades, en las dos últimas semanas destaca la de creer manejar el tiempo a mi antojo.

Ocurre que de vez en cuando y sin ingerir ningún tipo de droga, el tiempo camina lentamente, lo cual resulta bastante placentero y saludable. Te levantas, te aseas, riegas las plantas, hablas un poco por teléfono mientras tomas un té de vainilla y ves por la ventana que el invierno se va por donde vino. Relax.

De repente, te ves corriendo por la terminal cuatro hacía la sala de facturación más lejana de la historia para llegar y confirmar que:

- Fuera de las barreras de mi mente, el tiempo transcurría a su ritmo habitual.
- Has perdido el avión que te llevaba a un concierto en barcelona.
- El resto de la banda se ha ido sin ti.
- Te has dejado el móvil en casa.
- Tienes flato.

La cadena de pensamientos-respuesta es:

- Hay que ver cómo pasa el tiempo
- Tengo muy pocas horas (reales) para recorrer 629 kilometros
- El resto de la banda se está quedando sin uñas en una cabina presurizada.
- No saben nada de mi, ni lo sabrán hasta que llegue… si llego. Y si no llego tampoco lo sabrán.
- No estoy en forma.