arte contemporáneo en una gasolinera
Un soleado día de marzo, de camino a un concierto en Barcelona, paramos a comer en un punto indeterminado de la A2 , y cuál fue mi sorpresa cuando percibí que la comida era buena!
Pero más allá de esa subjetiva apreciación (la mejor salsa es el hambre), la verdadera fiesta de subjetividad se dio en la calle, tras postre y cigarro:
¿qué tenemos aquí? un grobo en una papelera, la pérdida de la inoncencia, el desengaño de la ilusión perdida. Evocador retrato de la fragilidad del hombre ante los cambios y la adeversidad; su posterior renuncia a los privilegios que ya no siente como suyos.
Violenta transición a la pubertad con su desgarradora sinceridad.
Por otra parte, igual es sólo un globo en una papelera…



expresa también cierta irreverencia, pues el globo contiene aire, así que debe ir a los envases, no a la papelera.
Un abrazo!