De mis muchas habilidades, en las dos últimas semanas destaca la de creer manejar el tiempo a mi antojo.
Ocurre que de vez en cuando y sin ingerir ningún tipo de droga, el tiempo camina lentamente, lo cual resulta bastante placentero y saludable. Te levantas, te aseas, riegas las plantas, hablas un poco por teléfono mientras tomas un té de vainilla y ves por la ventana que el invierno se va por donde vino. Relax.
De repente, te ves corriendo por la terminal cuatro hacía la sala de facturación más lejana de la historia para llegar y confirmar que:
- Fuera de las barreras de mi mente, el tiempo transcurría a su ritmo habitual.
- Has perdido el avión que te llevaba a un concierto en barcelona.
- El resto de la banda se ha ido sin ti.
- Te has dejado el móvil en casa.
- Tienes flato.
La cadena de pensamientos-respuesta es:
- Hay que ver cómo pasa el tiempo
- Tengo muy pocas horas (reales) para recorrer 629 kilometros
- El resto de la banda se está quedando sin uñas en una cabina presurizada.
- No saben nada de mi, ni lo sabrán hasta que llegue… si llego. Y si no llego tampoco lo sabrán.
- No estoy en forma.
Yo llevaba las cuentas de tu cuenta corriente hasta que me di cuenta que contabas el cuento de que lo hago porque me encanta. Me parece un canteo y creo me lo deberías haber contado, porque yo no contaba con esto. Aunque con todo, no te lo tendré en cuenta,
La otra noche me puse por vez primera tras la barra de un bar. Me dediqué a buscarme la cerveza más fresca y a disfrutar de la nueva perspectiva. Me sorprendió ver el bar desde un poco más arriba, y ver a tanta gente y tantas chicas ansiosas porque Antonio, el simpático camarero de un bar de lo más antipático, les hiciera un poco de caso.Es por eso que me vino a la cabeza la canción de Platero y tú “Tras la barra del bar”.
La gracia es que justo al día siguiente, y de casualidad, me encontré por ahí la letra del estribillo y resulta que dice “tras la barra del bar una vida se va”, cuando yo siempre la había entendido y cantado como “tras la barra del bar una piba se va”! y me imaginaba al tipo (y al fito) viendo como chicas sonrientes deseaban pedirle algo, pagarle, y marcharse aún más sonrientes y brindantes, mientras él se quedaba virtualmente enamorado de unas cuantas cada noche.
Está claro que cada uno escucha lo que quiere oír…