Es ahora cuando hace una hora que, esquivando transitadas tragaperras abandoné un piano bar; mas seguramente el amable pianista de pelo oxigenado seguirá tocando canciones para esas mujeres que con sus blusas de leopardo seducen a esos hombres que, sin nada que perder excepto otra oportunidad de vivir una vida que no llega, apuran sus carisssimos combinados como se apura la juventud a los cincuenta años (digo yo).
Desde luego es el amor el que mueve el mundo, y con él, el alcohol mueve a los corazones dormidos, arrastrando una economía incomprensible a las 5 a.m. del lunes más triste de la soledad de mediana edad.
Octubre 9, 2007 a las 7:24 am |
Vaya horas de llegar a casa, ¿no? :D
Te vi ayer en Galileo con Marwan, muyyy bueno, sí señor
Octubre 9, 2007 a las 10:52 am |
Pues sí que dio mucho de si la noche, no?Ya me contarás (o no) esas cuatro horas.
PD: Gracias por habérmela enseñado, aunque fuera así fugazmente y con tanta gente dealnte…es que estaba tan bonita y reluciente anoche!
Octubre 9, 2007 a las 11:01 am |
Si llego a saber que terminarías donde creo que acabaste… me habría apuntado sin dudarlo. Aunque luego ¿quién me lleva a casa?
En fin…
(y no vayas por ahí abriendo la cremallera sin encomendarte a dios ni al diablo, que luego… pasa lo que pasa ji ji ji)
Besos,
K
Octubre 10, 2007 a las 5:42 pm |
Necesito conocer ese sitio.