“…Me dirijo a usted tras haber vivido una extraña experiencia en la comodidad del salón mi casa, que paso a relatar:
Me encontraba videando tranquílamente la película “Dr doolitle” cuando de repente, en una escena en la que el susodicho doctor consigue salvar la vida al tigre de un circo extirpándole algo de la cabeza, mientras el propio tigre le indicaba si el dolor resultaba acuciante o no, bueno, pues en ese preciso instante en el que la maquinita esa de los médicos de la tele que hace PIIIIIIIII, volvía a hacer pi pi pi pi, y por lo tanto el tigre estaba recuperado, pues ya le digo que en eso preciso instante, me emocioné y se me puso la gallina de punta. Me gustaría conocer su opinión al respecto, no sin añadir, que el tigre intentaba suicidarse en el momento de conocer al dr doolitle, pues quizá sea ese un dato importante para su diagnóstico…”
Efectivamente, usted ha experimentado un caso clínico. No considero tan importante el intento de suicidio del tigre, como el hecho de que se trataba de una película de Eddie Murphy.
Usted sufre un habitualsíndromedelfindesemanadelndividuodeclasemedia, provocado por el uso indebido de la televisión pública, y quizá condicionado por el consumo de algún tipo de opiáceo en las 12 horas previas al suceso. Usted está curada desde el momento en que nota lo que coloquialmente se llama “un susto” ante un extrema diferencia entre la sensibilidad habitual, y la circunstancial.
Para evitar disgustos en el futuro, le recomiendo la cita de bukowsky: “la tele es ese invento que hace que, si estás deprimido, te deprimas mucho más”
Escrito por mensO