En clave de contraseña

Marzo 21, 2007

Recuerdo cuando nos hicimos socios del primer videoclub de mi barrio, y de lo felices que eramos viendo Indiana jones en busca del arca perdida en casa, tan a gusto. Entonces tuve por primera vez noción de lo que era tener un número de socio, y me esforzaba mucho en recordar aquellos dígitos, para llegar al mostrador y conseguir decirlos del tirón (no es que fuera tonto, es que no recuerdo si alguna vez he retenido algo sin esfuerzo ni reglas nemotécnicas alguna vez, sin usar reglas nemotécnicas, porque no sé si sin esforzarme he conseguido retener algo, pero no es que sea tonto…).

Esta bola nostálgica viene a cuento de que en los tiempos que corren, y principalmente via internet, la cantidad de contraseñas, números y claves que hay que retener, me desborda. Incluso las palbras que definen tal herramienta se siguen multiplicando con el inglés:password, login, pin, puk, desde, hacia, hasta, para, por, según…

He hecho recuento, y albergo en mi poder 15 contraseñas, y eso sin contar los nombres de usuario… y sin ser socio de un videoclub!
Además sé distinguir la llave de casa de la del portal, y de poder recitar mi número del DNI con la misma facilidad que el número de teléfono de una novia que tuve hace unos diez años, que ya ves tú de que me sirve si luego tengo que ir al banco con un papelito con un número de cuenta que, francamente, ya no me cabe y me niego a aprender.

Pues vaya mierda de mundo inseguro no?

Dentro de unos años para besar a una tipa en un bar tendrás que saberte su contraseña o algo así, aunque cierto es que en la actualidad ocurre algo muy parecido, y se vuelve más complicado cuando entras en el sistema…