Creo que hoy mismo he alcanzado una experiencia y conocimentos razonables para elabarorar una lista de whiskeys y bourbones traducidos libremente del ingés a español y viceversa:
Si un reloj atraca a otro ¿diría “dame la hora o te rajo”?
¿le amenazaría con una aguja?
Si le pillan y va a juicio ¿diría en su defensa que fue un hecho puntual?
Cunado un relojero arregla un reloj ¿se da la enhorabuena?
¿El colmo de un relojero sería no entregar un reloj a tiempo?
Y si pierde el tiempo ¿no puede volver a trabajar hasta que lo encuetre?
Cunado el negocio va mal ¿le da tiempo al tiempo?
y si eso tampoco funciona ¿blasfemaría “en qué hora acepté este trabajo”?
Si muere ¿es porque ha llegado su hora?
Si le preguntas la hora a alguien con sindrome de down ¿te la dirá con retraso?
La publicidad suele decir que el tiempo es oro, que hay minutos preciosos, y que puedes perder la vida en un segundo ¿por qué perdemos el tiempo con la publicidad?
Del mismo modo que para ir al ultramarinos tienes que cruzar la calle (de ahí su nombre), para leer y escuchar este post tendrás que ir al myspace pinchando aquí.
Cuando, queridas lectoras, erais unos tiernos bebés, recordaréis que os daban papillas de cereales hidrolizados, pero os cuento: hoy bajé a la tierra, encendí la tele, y he descubierto que lo que os quieren vender ahora son los cereales “idealizados”.
De ésto se encarga una marca que curiosamente, desde hace unos 422 días se empeña en vender su producto sólo y exclusivamente a mujeres que ansíen la esveltura. ¡Como si los tíos no necesitaramos ponernos un bikini en verano!
Así que he estado curioseando su web, y echándo de paso un ojo a las macizas que aparecían a cada click, vestidas de color corporativo:
Allí os invitan a seguir un “plan personalizado” ideado por cuatro expertos, que digo yo que serán expertos en sacapasting, pues desde luego que el plan consiste basicamente en darles TODOS tus datos, comer (y comprar) su producto y hacer ejercicio. También recomiendan el “snacking”, que no es masticar chicle, sino comer (y comprar) un snack que venden ellos.
Si aún así y todavía no estás buena (ya te vale), sortean la visita de un asesor de imagen. Nunca unos cereales te aportaron tanto.
Todo ésto al margen de los hombres y de sus también existentes lorzas y variaciones. Es todo tan femenino que me pregunto qué nos pasaría si nosotros probásemos esos cereales. ¿sería algo así como comer comida para gatos?